El comercio internacional y la estabilidad democrática

Por Ricardo Ignacio Beltramino
Director de Pulso Internacional

Durante 1930 hubo dos revoluciones casi simultáneas en Argentina y Brasil cuyas consecuencias se proyectan hasta nuestros días y explican, en parte, las asimetrías en la evolución del desarrollo entre nuestros dos países. Las revoluciones fueron interruptivas del statu quo vigente; sin embargo, los vencedores de las mismas representaban signos políticos opuestos aunque fogoneados por la realidad del comercio mundial.
Argentina y Brasil en 1930: dos respuestas al mismo shock externo
En la Argentina el 6 de septiembre de 1930 encabezó el golpe militar el General José Félix Uriburu, que representaba a los sectores conservadores que preferían mantener al país bajo un régimen agroexportador, que tan buenos resultados había dado a fines del siglo pasado gracias a las importaciones británicas. Esta situación se había visto conmovida luego de la crisis de 1929 en los EEUU con la caída del precio commodities (trigo, maíz, carne) exportados por la Argentina, que llevó a la celebración en 1933 del Pacto Roca-Runciman.
Desde fines del siglo XIX, la principal base exportadora brasileña era la producción de café cuyo precio internacional se había duplicado entre 1885-1890. Pero luego, ante la baja de los precios internacionales en 1906, los gobernadores (presidentes) de los Estados de San Pablo, Minas Gerais y Rio de Janeiro, en representación de los intereses de los productores de café, firmaron el Convenio de Taubaté, que establecía las bases para mantener el precio del café mediante la compra de los excedentes por parte del estado nacional, al obligar a éste a contraer deuda internacional.
Con la Primera Guerra Mundial, los países europeos dejaron de comprar café. En 1929 la producción llegaba a 28.941 millones de sacos de café, pero fueron exportados solamente 14.281 millones; esto, en un momento en el que existía una gran cantidad de stock acumulado. Ello demostró la vulnerabilidad de la política económica sustentada en la exportación de productos agrícolas e hizo que el nuevo régimen comenzara a delinear los principios de la industrialización del Brasil. El 3 octubre de 1930, Getulio Vargas, gobernador civil del Estado de Rio Grande do Sul (estado no productor de café) lideró el golpe que rompió la hegemonía de los conservadores en el poder, y asumió la presidencia del Brasil, en la que permaneció durante 15 años en forma ininterrumpida; presidencia a la que regresó entre los años 1951 y 1954.
Getulio Vargas - Revolución 1930
Getulio Vargas no abandonó al agro, ya que el café siguió siendo la principal fuente de ingresos pero, pese a la crisis mundial de 1929, durante el decenio que va desde dicho año hasta 1939, el crecimiento de la industria brasileña fue del 125 %, mientras que la agricultura no pasó del 20 %. Este desarrollo se debió a la sustitución de las importaciones y al apoyo del Estado con medidas proteccionistas, lo que facilitó que los capitales de los grandes productores de café se pasaran paulatinamente del agro a la industria.
Este fenómeno de transferencia de capitales del campo a la industria nunca sucedió en Argentina. Los tibios desarrollos en la industria de la maquinaria agrícola y aceitera no lograron expandirse al resto del entramado industrial. La persistente tensión existente entre los sectores industriales, que se refugiaron en los apoyos del Estado, y el sector agropecuario, que se embanderó en el libre mercado, dificultó recurrentemente los intentos de industrialización y desarrollo (Savio/Perón/Frondizi) de la Argentina durante buena parte del siglo XX.
Hoy, los precios internacionales de los commodities exportados por nuestro país tienen precios excepcionales y Argentina ve como se posicionan el petróleo y la minería como nuevos sectores con un alto potencial exportador.
La historia nos demuesta la vinculación entre los privilegios que se le conceden a un determinado sector con la inestabilidad politica, de allí que es importante fomentar un desarrollo equitativo de todos los sectores exportadores y no desporteger a ninguno de ellos como forma de garantizar la estabilidad democrática.

Ricardo Ignacio Beltramino
Director de Pulso Internacional
Abogado especializado en comercio internacional e inversiones productivas, con más de 25 años acompañando negociaciones comerciales internacionales participando como asesor de gobiernos y de empresas en su proceso de internacionalización. En Pulso Internacional analizamos el comercio exterior brindando claridad y mostrando el contexto internacional para que su empresa exporte e invierta más.


